PACAWARA, UNA NACIÓN INDÍGENA ESCONDIDA ENTRE LOS BOSQUES AMAZONICOS



Mountain consectetur adipiscing elit In quis lacus a odio suscipit luctus
Thursday, January 09, 2014 at 11:42 AM
shadow

¡Cultura viva!

Inmersos en la amazonia las familias pacawaras continúan en la lucha por rescatar sus prácticas culturales.

(IPELC- Fabiola Beltrán). A propósito de varias publicaciones de medios de comunicación, a nivel nacional e  internacional, que daban por extinta a la lengua y a la cultura Pacawara  bajo los titulares de “Pacahuaras, una nación menos en el “Estado Plurinacional” (Los Tiempos) “Murió, la última heroína Pacahuara, desterrada de su bosque natal” (Sol de Pando) “Los últimos pacahuaras: encuentro con los sobrevivientes de una tribu milenaria” (BBC Mundo) entre otros. Extrañado ante esta situación,  el Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas (IPELC) visitó la comunidad de Puerto Tujuré con el fin de recoger y dar a conocer su situación social, lingüística y cultural.

Una mañana soleada, un espeso bosque y un suelo rojizo acompaña el camino hasta llegar a Puerto Tujuré, comunidad indígena Pacawara, ubicada al interior del Territorio Indígena Chácobo – Pacawara, el mismo que se sitúa a 150 Km. de la ciudad de Riberalta. Actualmente viven 6 familias sumando en total 30  personas entre adultos y menores, de las cuales 14 son mujeres y 16 son varones.

En la comunidad  se observa la arquitectura nativa que caracteriza a los pueblos indígenas de Tierras bajas. Un ejemplo claro es la construcción de sus viviendas hechas con materiales que el bosque amazónico les ofrece: las paredes de tabla  o cortezas de palmeras (Chonta, Pachiuba, etc.) techadas con hojas secas de Motacú. El lugar central de toda la comunidad es una cabaña que funciona como un salón comunal que no solo se usa para las reuniones o asambleas sino que también es un espacio de encuentro en el desayuno, almuerzo y para compartir con las visitas. 

Su Historia Los Pacawaras, en el pasado, era una población numerosa  que  compartían con otras poblaciones indígenas de la familia lingüística Pano. Esta población se resistió a ser sometida por las misiones religiosas extranjeras que buscaban sus reducciones.  Se desplazaban por la región   cerca de los ríos Acre, Abuna y Madera desde su confluencia con el Itenéz, pasando por la desembocadura del Madre de Dios, hasta alcanzar el lago Rogaguado; también en los ríos Pacawara y Negro.
El auge del Caucho en la amazonia  fue  fatal y desastroso para las poblaciones indígenas,  muchos morían  por las constantes enfermedades adquiridas de los “blancos”, otros explotados como esclavos en las barracas gomeras o fueron eliminados por armas de fuego cuando eran capturados y se resistían. Algunos pacawara cedieron a las propuestas de los misioneros  que pregonaban llevarlos a un lugar salvo y de tranquilidad sin sufrir las constantes  persecuciones de los “blancos” como la misión Cavina: la más conocida. Sin embargo, otros optaron por dispersarse por el  espeso monte y  alejarse del hombre blanco.

El pasado en Rio Negro, el presente en convivencia con los chacobos

Luego de regresar de un baño reconfortante en el  arroyo cercano a la comunidad Baji Yacu Chao empieza a  contar y a recordar su pasado. Su vivencia allá en el recordado y añorado Rio negro. “Nosotros vivíamos en cabecera de Rëbicoro (Rio negro), ahí comíamos todo, tropa, mono, chicha caminábamos en el monte, andábamos por el camino buscando frutas. Caminábamos lejos y regresábamos a nuestra casa y otro día andábamos por el mismo camino buscando que comer”, relata Baji una de las ancianas Pacawaras. Ella, como  las otras familias Pacawara que viven en Puerto Tujuré o Alto Ivon por las circunstancias tuvo que adaptarse a las condiciones de su nuevo entorno.

La presencia del hombre blanco  en sus antiguos territorios causó desasosiego entre la población pacawara quienes jamás habían tenido contacto con  los mismos; “Cuando llego Papa Quëro (misionero de nombre Guido), teníamos mucho miedo, corrimos por medio del monte, era la primera vez que veíamos a un karai (hombre blanco) ellos venían en una avioneta volando bajito, nosotros mirábamos y nos escondíamos, no queríamos regresar a nuestras casas porque teníamos mucho miedo, nuestro pensamiento era de que los karai nos van a llevar, caminamos por las noches por la cabecera de arroyito ahí nos quedamos dos días. Al final los Karai nos encontraron”. Expresó Baji.

Tanto ella como su  hermana Busi Yacu Chao aseguran que extrañan el resguardo de esas tierras fértiles y extensas de Rio negro; “yo quiero ir a buscar el lugar donde vivíamos con mis padres allá en Rio Negro, pero no me quiero ir sola, porque mis hijos están aquí, por esa razón prefiero quedarme con ellos”.

Ya son aproximadamente 49 años que los pacawara viven en armonía con los Chácobo, (Desde 1965 más concretamente). Todo empezó cuando de forma pacífica los misioneros lograron que convivan en territorio Chácobo, tal como lo manifestó Guadalupe Yacu Chao, otra hablante Pacawara: “Cuando el misionero nos entregó todos esos obsequios (machetes, tijera, acha, carne, etc.) el misionero nos  dijo: ahora a ustedes los vamos a llevar donde los paisanos Chácobos porque ustedes están sufriendo aquí, los ancianos aceptaron, porque  decíamos que los siringueros iban a acabar con todos los pacawaras” . En esa llegada, un Chacobo era responsable  de velar las actividades de los pacawara, hasta que por gestiones del anciano del lugar cedieron un terreno en Alto Ivon, y posterior a ello se trasladaron  a Puerto Tujuré y actualmente este territorio se llama TCO Chácobo- pacawara.

Desde entonces Pacawaras y Chácobos viven en armonía. “Nosotros no tenemos conflictos con los hermanos Chácobos, con ellos compartimos en fiestas y en reuniones”, manifestó Guadalupe Yacu Chao, otra anciana sabia de Puerto Tujuré.


¡Nuestra cultura vive en los cantos!

Hace dos años que falleció Bose Yacu Chao la anciana pacawara que aún  conservaba  el septum nasal que consistía en una perforación de la nariz por donde se introducía una tacuarita  con pluma de tucán que salía por los extremos laterales. En la actualidad, las nuevas generaciones no continúan con esta práctica ancestral.  Hoy en día  solamente los ancianos usan arco y flecha para cazar, sin olvidar el permiso del bosque para permitirle cazar  y/o recolectar. Permiso que requiere de cantos de vínculos con la Madre Naturaleza. Muchos cantos están quedando en el olvido  y los pocos  que se saben solo están en la sabiduría de Baji Yacu Chao.  

De la recopilación de las leyendas, mitos y canciones que se viene realizando en el pueblo Pacawara, aquí van algunas de ellas a modo de ejemplo.




El IPELC como instancia máxima para establecer políticas y lineamientos para el desarrollo de acciones orientadas a la recuperación, revitalización, fortalecimiento y desarrollo de lenguas y culturas en el Estado Plurinacional de Bolivia  está  trabajando, a través de los ILC Pacawara, en la   “Recuperación de leyendas, mitos y cuentos” en las comunidades de Puerto Tujure, Tokio y Cachuelita bajo la dirección de la Unidad  de Coordinación de Investigaciones Lingüísticas y Culturales (UCILyC). El IPELC extiende su acción de rescate y de poner en evidencia  la sabiduría y conocimientos ancestrales de los 37 NPIOs y Afrobolivianos reconocidos por la Constitución Política del Estado que por años fueron invisibilizados y suprimidos por los Gobiernos neoliberales de turno.

En la actualidad, las NPIOyAs participan activamente en las investigaciones tanto en lenguas como en culturas, convirtiéndose en sujetos investigadores de las propias prácticas culturales, regidos por los principios de: intraculturalidad, interculturalidad y plurilingüismo, reciprocidad, equilibrio entre seres humanos y armonía con la Madre Tierra y el Cosmos.


Situación Actual

Actualmente, los Pacawara se encuentran entre los departamentos de Pando y Beni, cuya presencia más notoria está en este último departamento; más específicamente  en las comunidades: Puerto Tujuré, Alto Ivon, Palca, Las Petas, San Ignacio, Las Abejas, Trinidacito, Cachuelita, Puertillo, Limoncito, Tokio, Mariomono, siendo  las más alejadas Alegre y Puerto Lata, esta última de reciente creación. Según datos del Censo 2012 se identificaron como Pacawara  un total de 161 personas, de las cuales  11 conservan el idioma materno.

Por citar algunos datos: en la comunidad Puerto Tujuré  hablan la lengua Pacawara cuatro personas: un varón y tres mujeres: Buca Yacu Chao es el único varón hablante, a él se suman Baji Yacu Chao y sus hermanas Bosi Yacu Chao y Guadalupe Yacu Chao. Esta última, al estar casada con un Chácobo, asume el uso de la lengua Chácobo para la comunicación con su familia.

Muchas son las necesidades que  tiene esta población -al igual que las comunidades distantes de los centros poblados-  carece de los servicios básicos como  agua potable y energía eléctrica. Para paliar la carencia de agua la comunidad de Puerto Tujuré se provee  de agua de un pozo que perforaron hace más de 5 años y que aún funciona mientras que el arroyo  es utilizado para actividades de agricultura y pesca.

Respecto al acceso a servicios de salud, los hermanos y hermanas de Puerto Tujuré asisten a la comunidad de  Alton Ivon donde existe una pequeña posta de salud a cargo de un doctor y dos enfermeras. En el tema educativo, los niños y niñas de la comunidad Puerto Tujuré asisten a la escuela  que está en Alto Ivon distante a 8 km..  Ahí la enseñanza, como se comprenderá, es integramente en castellano. Cuenta con 8 maestros que cubren primaria y secundaria. Sobre este tema, el capitán de la comunidad, Alberto Chávez, luego de una conversación extensa,  expuso la necesidad urgente de gestionar una Unidad educativa que permita el aprendizaje y conservación de la lengua Pacawara, puesto que ”los jóvenes, niños y niñas tienden a hablar  en el idioma Chácobo, por tener un mayor contacto”, manifestó Chávez.

Son muchas las manifestaciones de preocupación de la comunidad y pueblo Pacawara por seguir  preservando su lengua y cultura, seguir transmitiéndola de generación en generación. Sin duda, el desafío es grande porque la situación de la lengua materna y la cultura Pacawara están en una situación de alto riesgo. Por lo que, los procesos de recuperación, vitalización, normalización y desarrollo de la Lengua y la Cultura Pacawara, iniciados por el IPELC,  constituyen una esperanza cierta, fiable y conducentes para revertir esta situación. 

Hasta el momento,  se tiene el compromiso orgánico de las autoridades comunales y la Central Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (CIRABO) para solicitar y gestionar ante el Ministerio de Educación una Unidad educativa para los niñas y niñas Pacawaras. Desde el IPELC invocamos al Ministerio de Educación en sus instancias respectivas que aperture, de manera urgente, una Unidad educativa con el fin de fortalecer la transmisión de sus saberes y conocimientos propios. Otra acción urgente en el pueblo Pacawara es la constitución y creación de su Instituto de Lengua y Cultura para encarar acciones en pro de la revitalización, normalización y desarrollo lingüístico- cultural para lo cual el IPELC, a través de su Unidad de Seguimiento y Creación de los Institutos de Lengua y Cultura, viene realizando gestiones para su consolidación.

Los Pacawara, al igual que las otras NPIOyAs, reconocidas por nuestra Carta Magna, gozan de los mismos derechos educativos, lingüísticos y culturales,  además con normativas legales que obligan a prestar una atención prioritaria en la definición de políticas educativas, lingüísticas y culturales que permitan el ejercicio pleno de sus derechos.

No es cierto que la lengua y cultura Pacawara hayan muerto. La lengua y la cultura Pacawara no desaparecieron con la muerte de la “anciana” Bose Yacu. Aún existen hermanos y hermanas Pacawara hablantes de su lengua. Aún existen Pacawara con identidad propia. Cierto, hoy, seriamente afectados por la influencia de los hermanos chácobo y la negligencia de los gobiernos neoliberales a quienes no les importó nada su sobrevivencia o su extinción.  Ahora el reto es para todas y todos:  promover acciones interinstitucionales y orgánicas que permitan el ejercicio pleno de sus derechos, respeto a su autodeterminación y autogobierno; no solo de los Pacawara sino de todas las Naciones y Pueblos indígena originario y afrobolivianos en el marco de su territorialidad. Como  bolivianos y bolivianas debemos preguntarnos: ¿Qué pierde el mundo cuando un pueblo indígena muere?