LA ESPIRITUALIDAD ¿Religión, magia o superchería?



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Thursday, January 09, 2014 at 11:42 AM
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(IPELC. Pedro Apala).- Uno de los temas más descuidados o con menos debate en la palestra nacional es el tema de la espiritualidad. Sin embargo, es un aspecto central en la concepción filosófica de las Naciones y Pueblos Indígena Originario y Afrobolivianos (NPIOyAs). Por otro lado, el tema de la espiritualidad está plasmado en los currículos regionalizados como eje central de la construcción del mismo. La Constitución Política del Estado en el Artículo 86 señala: “En los centros educativos se reconocerá y garantizará la libertad de conciencia y de fe y de la enseñanza de religión, así como la espiritualidad de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y se fomentará el respeto y la convivencia mutua entre las personas con diversas opciones religiosas, sin imposición dogmática. En estos centros no se discriminará en la aceptación y permanencia de las alumnas y los alumnos por su opción religiosa”. Por su parte, la ley 070, Ley de la educación “Avelino Siñani y Elizardo Pérez” en el artículo 3, numeral 6, establece: Es laica, pluralista y espiritual, reconoce y garantiza la libertad de conciencia y de fe y de la enseñanza de religión, así como la espiritualidad de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, fomenta el respeto y la convivencia mutua entre las personas con diversas opciones religiosas, sin imposición dogmática, y propiciando el diálogo interreligioso.

En este marco legal, los Consejos Educativos de Pueblos Originarios, más conocidos como los CEPOs, en octubre de 2011, realizaron un Taller nacional cuyo objetivo central fue “Propiciar el análisis, la reflexión y comprensión sobre la espiritualidad de las naciones y pueblos indígena originarios y afrodescendientes de Bolivia, para diseñar estrategias metodológicas que permitan orientar la implementación de la espiritualidad en los diferentes niveles y modalidades del Sistema Educativo Plurinacional”

Una de las conclusiones de aquel evento, que nos oriente a comprender este tema es lo siguiente: “Las NPIOs y Afrobolivianos del Estado Plurinacional de Bolivia consideran que a partir de la espiritualidad “todo tiene vida y espíritu”, en una relación de equilibrio, complementariedad y reciprocidad entre todos los seres con la madre tierra y el cosmos” A partir de esa afirmación, se puede decir entonces que las plantas, animales, seres humanos, las rocas, el sol, las estrellas, etc., tienen vida y espíritu. Esto es grandioso. Todo el universo tiene vida y espíritu y no es solo materia como nos lo habían enseñado.

Empero, la pregunta continúa, ¿Qué es o como es la espiritualidad? Para comprender, valgámonos de una de las herramientas que poseen las NPIOyAs acerca de la espiritualidad: el mito. Aunque se titula como “La leyenda del quirquincho”, sin duda, recordar ese mito o cuento escuchado en nuestra infancia, nos permitirá comprender la espiritualidad. ”Hace mucho tiempo, en los arenales de Oruro vivía un kirkincho. Pasaba horas y horas escuchando el silbido del viento de la puna y en las noches se iba a un arroyo cercano a deleitarse con el croar monocorde de las ranas: croac... croac. Para el kirkincho era todo un concierto musical. Al parecer tenía una afición musical innegable. - Cómo quisiera ser como el sapo para poder cantar hermosas canciones, se decía el kirkincho. Así pasaba el tiempo hasta que un día pasó cerca del arroyo un pajarero que llevaba en una jaula hermosos pajarillos prisioneros. Los pajarillos cautivos trinaban sin cesar quizá reclamando su libertad lo cual no le interesaba en absoluto al pajarero. El kinkincho quedó embelesado por el trinar de los pajarillos. Les siguió por el camino sin pestañear hasta que en un momento se encontró perdido. El pajarero había desaparecido. Entonces el kirkincho recién se dio cuenta de la imprudencia que había cometido. No sabía dónde se encontraba ni que tanto tendría que regresar para llegar a sus cálidos arenales. La noche era absoluta. Noche sin luna. Luego de titubear un poco el kirkincho empezó a caminar sin dirección. A poco de estar tanteando el camino de regreso, vio una luz muy cerca de él y sin pensar se dirigió allá. Muy cerca ya de dónde provenía la luz, el kirkincho se dio cuenta que era la choza de don Saturnino. Don Saturnino era un reconocido sabio del lugar al que le respetaban y pedían consejos todos. Entonces, el kirkincho sin dudar un instante, le dijo a don Saturnino:

- Hace mucho tiempo que quiero aprender a cantar. Les pedí a las ranas de la laguna que me enseñen a cantar y se rieron de mí. Por favor, enséñeme a cantar, Usted es un sabio al que respetan todos de por aquí.
- ¿Es verdad que quieres aprende a cantar? Preguntó don Saturnino.
- Por favor, insistió el kirkincho, enséñeme a cantar, haré todo lo que usted me diga.
- Pero para cantar, señaló grave don Saturnino, tendrás que perder la vida.
- No importa, dijo entusiasta el kirkincho. Pero aprenderé a cantar…aunque sea perdiendo la vida.

El sabio indígena hizo pasar al kirkincho a su choza y allí comenzó el proceso de transformación. No sabemos cuánto duró ni como fue, lo cierto es que una noche de luna, los sapos de la laguna vieron al kirkincho entonando hermosas melodías en las manos de don Saturnino.

-     El kirkincho aprendió a cantar, dijeron algunos sapos.

-     Y canta mejor que nosotros, argumento otro.

El kirkincho, convertido en charango, se sintió feliz de poder cantar superando en mucho el croar ríspido de los sapos.